domingo, 8 de abril de 2012

LOS LAZOS QUE NO VES

Me encontré con una amiga en la Iglesia San Francisco, en el centro de Lima. Ella es pintora y también es profesora de arte. Eran las diez de la mañana, un día de sol increíble (viernes santo del año 2012), nos sentamos en una de la bancas, de cemento, de la plazuela, y antes de empezar a conversar sobre nuestros proyectos, disfrutamos el momento, el sol que caía sobre nuestros rostros y a un niño que tiraba comida a las palomas cerca de nuestros pies (textuálmente encima de nuestros pies), eso nos hizo poner mucha atención en: "Las palomas y su picoteo, en el niño, en la familia del niño, además de la gente". Y si miras más allá, yo le decía a mi amiga, es reálmente un instante de contemplación, y contestó que estaba muy tranquila y poco a poco empezó a hablar de su soledad. Paulatínamente llegó el momento cumbre, en el que le pregunté: "¿Cuéntame tu último sueño?".
TÍTULO - "ITA"       ÓLEO SOBRE LIENZO  - 30 x70cma
Ella, tiene una casa grande y vive con sus padres. En su sueño, entró al cuarto de baño, y vio la pantalla de un televisor, que estaba prendida e inclusive sintonizado en un programa; mas cuando quizo apagarla, no se pudo, pues, sus conexiones eran de alambres muy largos y no logró encontrar un enchufe. Preocupada, salió del cuarto de baño y le preguntó a su madre: "¿A quién se le ocurrió mantener un televisor prendido sin poder apagarlo y encima dentro del baño?, su madre, a su vez,  le contestó: "Son cosas de tu padre". Ella entró nuévamente al baño y se entretuvo. Luego miró por la gran ventana que tiene su baño y vio a su exmarido buscándola. Este quería atraparla y ella entendía sus intenciones. El hombre buscaba por toda la casa; pero, ella veía a través de las paredes. Él estaba vestido de blanco, y parecía sarcástico y apurado. Ella sintió miedo y lloraba en silencio, pero a través de la otra ventana, vio a un hombre muy alto de edad media que la conocía y quería protegerla, que miraba todo con sigilo, que pensaba actuar con lógica y prudencia. Esa persona, quería ayudarla, y ella creyó ver en él un sacerdote conocido. Entonces, ella salió del cuarto de baño y corrió, tratando de esconderse, pero su ex marido la acorraló. En ese momento, ella se dio cuenta que no podía escapar, porque en su espalda tenía muchos alambres largos que se enredaban con las cosas. Ella, estaba desesperada cuando se presentó el hombre grande, pues, era alto, muy alto y ella se veía pequeña, mas él, la abrazó y ella también. Ella dejó sus lágrimas en su saco negro, tanto que sintió pena de haberle manchado su traje con fluidos. Él la abrazo como protegiéndola de la espalda, sus manos llegaban cerca de su ombligo. Cuando llego su exmarido, vestido de blanco, con su mirada burlona, con su caminar siempre lento  y dudoso, el hombre que la tenía protegida, estuvo más cerca; por consiguiente,el exmarido, casi frente a ella y al hombre grande, mantuvieron la mirada. El hombre grande, lo señaló con don de mando y mucha seguridad y luego le dijo: "Oye tú, ¿qué quieres?", y su ex marido respondió: "Por qué te importa ella, si ya es una mujer de edad". Entonces, el hombre grande, le contestó: "Para mí, ella es valiosa y yo la necesito". Luego de eso, el ex marido que estaba vestido de blanco, siguió su camino, pero, el hombre grande, que tenía las manos cerca de su ombligo aún, maniobro algo ahí. Ella no lo puede explicar, pero cuenta que se volteó (ella) y tomando papel, intentaba limpiar su saco gris de aquellas lágrimas que había derramado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario