domingo, 6 de mayo de 2012

LA ESPERA


Ana Cecilia estaba en una sala de espera vestida de blanco, sentada en una vieja banca de un viejo convento,  junto a otras mujeres, todas estaban también vestidas de blanco, algunas sentadas en las pocas bancas viejas y otras dispersas formaban grupos y conversaban entre ellas. Ana Cecilia estaba ansiosa por la espera, sentía en el coxis algo pesado, por eso se levanto de la vieja banca y camino para evitar el fastidio que no llegaba a  ser un dolor.
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Cuando llegó el momento de entrar en el gran salón, había dentro un hombre alto vestido de blanco que la examinó, tocando su hombro, su cabeza y luego la observó  muy pensativo, la miró a los ojos y le dijo: - todavía no estás preparada. El hombre llamó a la enfermera y le dio una receta para que prepare un elixir, Ana Cecilia pensó que aquella preparación, posible mente sean flores de Bach.  Salió del recinto y apoyada sobre un podio espero a que la enfermera le trajera el elixir. Sentía en el coxis aún la molestia.
La enfermera se acerco a ella con una pequeña botellita, se la entregó y Ana Cecilia la abrió para oler el contenido, percibiendo un aroma a trementina, la enfermera se retiró y Ana Cecilia siguió esperando.
Ella empezó a caminar por el convento y encontró otra gran habitación llena de mujeres que estaban esperando en colchonetas algunas echadas otras sentadas conversando, Ana Cecilia estaba cansada y quería echarse en una de esas colchonetas,  avanzó hacia una  y al momento de echarse una muchacha le muestra un aipad con sus fotos , Ana Cecilia le hizo conversación, la chica estaba con un muchachito, el único hombre que estaba en espera.
Ana Cecilia se incorporó y avanzó hacía una pequeña ventanita miro  a través de ella el salón donde estaba el hombre de blanco, el tenía un báculo dorado, y habían mujeres de toda edad siendo examinadas de manera concienzuda por aquel hombre, observaba su cabeza, sus manos, sus pies.
Ana Cecilia fue en busca nuevamente de una colchoneta, estaba cansada y tenía frío, entonces el hombre de blanco salió del recinto, como para observar cuantas mujeres estaban esperando y adelantándose a los deseos de Ana Cecilia que seguía buscando un lugar de descanso, estiro una colchoneta y le hizo una seña para que ocupe ese sitio, ella agradecida se sentó y él le alcanzó una frazada. El hombre de blanco seguía observando la energía de las mujeres en aquel lugar muy pensativo.

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